16.2 Posesivos, Pertenencia y Referencia Ambigua
Key Takeaways
Su puede referirse a él, ella, usted, ellos, ellas o ustedes; el contexto determina el poseedor.
Mío, tuya y suyos concuerdan con lo poseído, no con el género del poseedor.
Un informe mío puede ser un informe escrito, presentado o poseído por mí según el contexto.
Posesión y relaciones entre entidades
Los posesivos relacionan una entidad con una persona o un grupo. Mi libro puede designar un libro que poseo, pero mi profesor expresa una relación académica, y mi ciudad puede indicar origen o residencia. En una lectura B2, no reduzca cada posesivo a propiedad material: compruebe qué relación permite el nombre.
En «He leído tus informes», el posesivo puede referirse a informes escritos por el interlocutor, entregados por él o pertenecientes a su trabajo. «He leído informes sobre ti» tiene otra estructura: la persona es el tema de los informes. Si una pregunta atribuye autoría donde el texto solo identifica una relación, puede añadir información no justificada.
Concordancia con lo poseído
Las formas antepuestas mi, tu y su varían en número: mi propuesta y mis propuestas. No varían en género: mi informe y mi carta. Nuestro y vuestro sí muestran género y número: nuestra propuesta, nuestros informes, vuestras respuestas.
Las formas tónicas mío, tuyo, suyo, nuestro y vuestro concuerdan con lo poseído. Si una mujer dice «Ese libro es mío», mío es masculino por libro. Si un hombre dice «La propuesta es mía», mía es femenino por propuesta. Identifique el nombre antes de elegir la terminación.
| Lo poseído | Forma apropiada | Qué determina la concordancia |
|---|---|---|
| Un libro | Un libro mío | Libro, masculino singular |
| Una propuesta | La propuesta es mía | Propuesta, femenino singular |
| Varios informes | Los informes son nuestros | Informes, masculino plural |
| Varias cartas | Las cartas son suyas | Cartas, femenino plural |
| Una casa del grupo | Nuestra casa | Casa, femenino singular |
Su y la ambigüedad del poseedor
Su es una forma muy flexible. Puede referirse a él, ella, usted o varias personas. En una carta formal, «Le envío su documento» puede referirse al destinatario tratado de usted. En un relato con varias personas, «Ana habló con Marta sobre su proyecto» no identifica inequívocamente de quién es el proyecto.
Aclare con un complemento cuando importe: el proyecto de Ana, el proyecto de Marta, el proyecto de ustedes. Repetir un nombre en ese punto no es un defecto de estilo; evita una interpretación incorrecta. El posesivo no debe sustituir una referencia clara únicamente para aumentar la variedad.
En conversación, la interpretación también depende del turno. «El director dijo a la secretaria que su informe estaba listo» puede ser ambiguo si ambos preparaban informes. Una pregunta auditiva que atribuya el informe a una persona exige evidencia adicional del diálogo, no una elección automática del nombre más cercano.
Posición y función
Ante el nombre, el posesivo suele ocupar el lugar de un determinante: mi informe, sus cartas. No se escribe el mi informe en el patrón neutral que está practicando. Después del nombre, aparece la forma tónica y puede combinarse con otro determinante: un informe mío, esa amiga tuya.
Compare «mi amigo» y «un amigo mío». La primera puede identificar una relación conocida; la segunda presenta a uno de mis amigos. «Ese amigo tuyo» puede añadir una actitud del hablante, que el contexto y la entonación aclaran. La posición no sirve únicamente para cambiar el orden sin consecuencias discursivas.
El posesivo tónico también puede ser atributo: la casa es nuestra. Con artículo, puede recuperar un nombre omitido: tu informe y el mío, estas cartas y las suyas. Mantenga el género y el número del nombre recuperado. El mío no puede sustituir una propuesta femenina si no cambia el referente.
Cuerpo, objetos y relaciones habituales
En español se utiliza con frecuencia el artículo en vez del posesivo para partes del cuerpo cuando la relación queda clara: me duele la cabeza, levantó la mano, se lavó las manos. Mi cabeza puede ser apropiado para contrastar o destacar pertenencia, pero no hace falta introducir un posesivo en cada referencia corporal.
Con objetos asociados a una persona, la situación puede recuperar la relación: dejó el abrigo en la silla. Si el relato contiene varios abrigos, su abrigo o el abrigo de Ana pueden aclarar. No convierta una tendencia del español en una prohibición general de los posesivos.
Distinga también propio y mismo. Su propio despacho destaca que se trata del despacho del sujeto, frente a otro; el mismo despacho puede indicar identidad entre dos referencias. «Se reunieron en su propio despacho» no significa necesariamente que ambos posean ese despacho.
Taller de precisión
Ejercicio original: «La coordinadora habló con el profesor sobre su propuesta. Después envió sus notas al equipo». La frase deja abiertas dos relaciones. Reescríbala en dos versiones: una en que la propuesta y las notas son de la coordinadora, y otra en que la propuesta es del profesor.
Una solución para la segunda versión es «La coordinadora habló con el profesor sobre la propuesta de él. Después envió al equipo las notas que ella había tomado». La repetición aclaratoria debe adaptarse al contexto; usar nombres puede resultar más natural que acumular él y ella. Revise finalmente cada su de una carta y compruebe si el destinatario podrá identificar al poseedor sin adivinar.
Fuente: gramática B1–B2 de Cervantes, consultada el 11 de octubre de 2026.
Una mujer habla de su libro: «Ese libro es ___». ¿Qué forma concuerda?
mía
mío
mías
míos
«Ana comentó a Marta que su proyecto había terminado». ¿Qué mejora elimina la ambigüedad sobre el proyecto?
Cambiar terminado por terminada
Precisar el proyecto de Ana o de Marta
Añadir otro su al final
Quitar el verbo comentó
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